Un proyecto de ley aprobado en primer debate en la Asamblea Nacional permitiría producir energía solar en un terreno y descontarla de la factura de tu casa u oficina. Sin obras. Sin instalar nada en tu edificio. Así funciona el neteo remoto, y esto es lo que cambia si se aprueba.
Panamá tiene hoy 7.064 usuarios de energía solar conectados a la red eléctrica. Es un número pequeño para un país de cuatro millones de habitantes. El problema no es la tecnología ni el sol, que sobra. El problema es el espacio: hay unos 400.000 apartamentos en el país que no tienen tejado propio donde instalar placas fotovoltaicas.
El proyecto de Ley 308 va directo a ese problema.
Qué es el neteo remoto y por qué cambia las reglas
El neteo remoto es un mecanismo que ya funciona en España, Chile y otros países. La idea es simple: produces energía solar en un lugar, la inyectas a la red eléctrica, y ese equivalente se descuenta de tu factura en otro lugar distinto.
Dicho de otra forma: si tienes un familiar con finca, o si un grupo de vecinos compra juntos un terreno en las afueras, pueden instalar allí los paneles. La energía generada viaja por la red y aparece como crédito en cada una de sus facturas. No hace falta construir nada nuevo. No hace falta tender cables propios. La infraestructura ya existe.
El diputado suplente Gabriel Solís, impulsor del proyecto, lo resumió así ante La Estrella de Panamá: alguien puede tener paneles en una finca, inyectar esa energía a la red y que se le descuente de su factura en el apartamento donde vive. Sin necesidad de tener espacio físico en su propio edificio.
La objeción que salió en el debate, y la respuesta
Varios diputados cuestionaron durante la Comisión de Comercio que esta ley solo beneficiaría a los que ya tienen terrenos. Es decir, a los que más tienen.
Solís lo rebatió con un argumento histórico. En los años 90, los teléfonos móviles los compraban cuatro personas. Hoy hay 2,5 teléfonos por habitante en Panamá. El acceso masivo llegó porque la demanda creció, la oferta aumentó y los precios cayeron. Eso es lo que este proyecto busca provocar con el autoconsumo solar.
No es un argumento irrebatible. Pero tampoco es descabellado. Funciona así con casi cualquier tecnología que escala.
El tope que frena el crecimiento solar en Panamá
Aquí hay un detalle técnico que afecta a todo el mercado y que conviene entender.
La Autoridad Nacional de los Servicios Públicos (ASEP) fija un límite a cuánta energía solar puede entrar en la red eléctrica panameña. En enero de este año ese tope subió del 4% al 5% de la demanda total, y el límite de participación de la solar en el sistema pasó del 13% al 16%. El motivo del ajuste fue sencillo: el crecimiento fue tan rápido que el país se estaba acercando al techo.
El problema es que ese techo sigue siendo bajo.
Jesús González, director ejecutivo de la Cámara Panameña de Energía Solar, es directo al respecto: hay que subirlo mucho más. Su posición es que se podría llegar al 10% sin comprometer la estabilidad de la red, haciendo los análisis técnicos correspondientes mientras se avanza. El tope actual, explica, existe para monitorizar cómo responde la red a medida que entran más instalaciones. Tiene sentido como precaución. Pero si nunca sube, el mercado se bloquea.
Lo que esto significa para el usuario final
Si el proyecto de Ley 308 avanza y el tope de la ASEP se ajusta progresivamente, el acceso al ahorro energético solar se abre a un segmento enorme de la población panameña que hoy está excluido por vivir en pisos.
No es ciencia ficción. España lleva años con el autoconsumo compartido funcionando. Chile lo tiene regulado. El mecanismo está probado y no requiere infraestructura pública nueva. Solo regulación clara y voluntad política.
Los números de la instalación: cuánto cuesta y cuándo se recupera
Instalar placas fotovoltaicas en Panamá no es barato. El coste estimado va de 2.000 a 15.000 dólares según el tamaño de la vivienda. No todo el mundo puede asumir eso de golpe. Y es justo decirlo.
Pero González ofrece un dato que cambia la perspectiva: la inversión se recupera en menos de cuatro años. Y los paneles tienen una vida útil de 25 años. Si eso se cumple, estás generando ahorro energético durante más de dos décadas tras recuperar lo invertido. Además, estima que el ahorro medio ronda el 10% de la factura eléctrica mensual desde el primer día.
Quien tiene placas lo sabe: el recibo cambia de forma inmediata. No drásticamente, pero lo hace.
El acceso a financiación y a subvenciones es la variable que puede acelerar o frenar todo esto. En países donde las ayudas al autoconsumo solar han sido claras y estables, la adopción se multiplicó. Panamá todavía no tiene ese ecosistema maduro, pero este proyecto de ley sería un paso en esa dirección.
Qué pasa ahora con el proyecto de ley
El proyecto de Ley 308 ha superado el primer debate en la Comisión de Comercio y Asuntos Económicos. Ahora debe pasar al pleno de la Asamblea Nacional para el segundo debate, donde pueden introducirse modificaciones.
Si se aprueba, la ASEP tendrá que reglamentarlo. González, de la Cámara Solar, subraya que ese proceso regulatorio es una garantía, no un obstáculo: existe un ente técnico que supervisará cómo se implementa, lo que da seguridad tanto a los usuarios como al sistema eléctrico.
El proyecto ha sido elaborado con la participación de varios gremios: la Cámara Panameña de Energía Solar, el Sindicato de Industriales de Panamá, la Cámara de Comercio, y otras organizaciones del sector energético. Eso le da respaldo técnico y empresarial, aunque el debate político sigue abierto.
Conclusión: un modelo probado que Panamá todavía no tiene
El neteo remoto no es una idea nueva. España lo lleva usando años con buenos resultados. Chile también. Lo que hace el proyecto de Ley 308 es traer ese modelo a un país donde el sol es abundante y la electricidad convencional sigue siendo cara para muchos hogares.
Si se aprueba, el retorno de inversión solar se vuelve accesible para un perfil de usuario que hoy no tiene opciones: el que vive en un piso, el que no tiene tejado, el que quiere reducir su factura pero no puede instalar nada donde vive.
Desde Futuro Solar seguiremos de cerca la aprobación de esta ley. Porque lo que funciona en España puede servir de referencia directa para quien evalúa instalarse en cualquier país de habla hispana donde el marco regulatorio está cambiando.
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